Categoría: Historias Adaptadas

Érase una vez…Into the woods


Poster Into the woods¿Realmente estamos preparados para desear? La acción de anhelar es la semilla de un sinnúmero de consecuencias. Es la primera mitad de un camino, la mitad más dulce, tal y como ocurre en Into the Woods, cinta que le vale la nominación al Óscar por Mejor Actriz de Reparto a Meryl Streep.

En esta historia tenemos el bosque, casi con la fuerza de un personaje más. ¿Qué es lo que implica entrar en este lugar? Es salir de tu hogar, de tu zona de confort, para perderse en la incertidumbre, donde todo puede ocurrir. Es igual a adentrarte a tus miedos, a lo que tratas de olvidar o negar, a lo más profundo de tu inconsciente, al verdadero origen de tus deseos.

Desear, decidir y aprender. Tres verbos que rigen en gran medida el orden natural de la vida humana. La dificultad aumenta de forma progresiva y su aparición ocurre cuando menos lo esperamos, por lo general, cuando ni siquiera estamos listos para sus consecuencias. Por otro lado, un bosque, que será en esta adaptación musical la vida misma, de la cual no podemos ocultarnos eternamente en una torre como lo hace Rapunzel.

Into the Woods propone una misma realidad espacio-temporal para cuentos de hadas como Caperucita roja, Jack y las habichuelas mágicas, Cenicienta y Rapunzel. La línea narrativa central irá de la mano de dos nuevos personajes, el panadero y su esposa, cuyo más grande deseo es tener un hijo. Ellos tendrán que robar la razón de ser de cada uno de estos cuentos –una zapatilla de cristal, una capa roja, una vaca y un cabello dorado–, para mostrarnos cómo muchas veces el perdernos a nosotros mismos nos hace renacer. Por último tenemos a Streep como la Bruja, ese ser con poderes mágicos, capaz de hacer cualquier clase de maleficio pero que no se salva de sentir amor o de ser víctima de la soledad.

Los dos actos de la obra musical están igualmente bien diferenciados en la versión cinematográfica; en la primera parte tendremos el lado conocido de los cuentos de hadas, con sus singulares vertientes pero a fin de cuentas con un final feliz. En el segundo acto, la trama hace un guiño y nos adentra nuevamente en el bosque, hacia el mundo real, nos saca de los cuentos de hadas y nos enfrenta a las consecuencias de nuestros deseos, presenta las tentaciones que debemos desafiar, las culpas que nos tenemos que perdonar, la verdadera cara de los demás frente a las situaciones más adversas. No hay un final feliz, o al menos, no hay un final esperado; lo que está presente es una eterna metamorfosis interior.

Por una parte, Jack desea conservar a su vaca y en cambio traerá a su mundo la furia de una giganta que tendrá que afrontar. Veremos, por ejemplo, a una Caperucita que comprende el verdadero sentido de obedecer a su madre y a su abuela, que hablar con extraños tiene sus matices y que la seguridad no radica en una capa roja sino en aprender que está bien equivocarse. Cenicienta desea ir al baile del reino pero descubrirá que el príncipe azul no es tan maravilloso mientras que Rapunzel habrá de conocer el mundo sin la protección de su torre. Los deseos sí se cumplen, tal y como entona una de las bellas melodías del musical: “los deseos son como niños que en algún momento crecerán”.

La película Into the Woods, con guión de James Lapine y música de Stephen Sondheim, es muy esperada entre la audiencia por su gran elenco que reúne a actores como Meryl Streep, Johnny Depp, Anna Kendrick y Emily Blunt. Es además el primer musical que Disney adapta de Broadway, con la música original y una puesta en escena que constantemente nos recuerda el escenario teatral, al igual y como ocurre en adaptaciones anteriores de este director como  Nine y Chicago.

Una historia fantástica es lo que el libreto del musical de Broadway, Into the Woods, presenta en su narración. Del mismo modo que aquellos cuentos no iban dirigidos precisamente a un público infantil, la adaptación cinematográfica que realiza Rob Marshall toma distancia del mundo de los niños y le habla a una audiencia adulta mientras retoma aquel principio de “a toda acción una reacción”.

La Bruja, será el personaje que unirá los destinos de estos protagonistas de diferentes historias para situarlos en un mundo en donde ya no están solos, que conjuga no únicamente los deseos propios sino los del otro. Así como las canciones van entrelazando y fundiendo cuentos tan distintos, es en este punto donde entran en juego acciones como el sacrificio y sentimientos como el amor incondicional. La Bruja deseaba ser bella, pero entonces, conjuró un hechizo que seguiría su curso hasta el infinito y hacia caminos que ni ella misma hubiera nunca previsto.

Tal como los relatos originales que los hermanos Grimm retomaron de las tradiciones orales, al final de la película sabremos que la descendencia de estos personajes de hadas crecerá con historias diferentes. En realidad, cada quien reconstruye su propio cuento –no carente de magia o de fantasía– de acuerdo a los deseos y decisiones que van apareciendo en el camino del bosque.

200 años de Grandes Esperanzas


Aprovecho en esta ocasión la celebración del bicentenario del nacimiento de Charles Dickens para escribir sobre una de las novelas que más se han llevado a la pantalla grande: Grandes Esperanzas.

La obra de la narrativa literaria inglesa data del año 1860. Su autor, considerado como uno de los clásicos de la literatura universal, se caracterizó por el relato de historias en un tono de crítica social y en contra de la alienación en un mundo que divide la vida de los hombres en dos: la parte laboral y la parte privada. Las personas, actuando en cada una de ellas de forma opuesta y sólo a conveniencia, ocultan al mundo exterior su verdadera interioridad.

Imagen tomada de: ebooks.adelaide.edu.au

Nuestro autor homenajeado supo distinguir en esa época a las personas que lograban preservar su integridad de aquellas que se dejaban despojar de su naturaleza humana volviéndose parte de la burocracia judicial, o bien, alienados en la sociedad y el trabajo. Por ello en sus obras sobresalen estos dos tipos de personajes.

En Grandes Esperanzas, el protagonista Pip, es llevado por esta corriente de sueños, maleados por unas ambiciosas esperanzas que al final lo llevan únicamente a una serie de paraísos artificiales.

Para analizar las adaptaciones de esta historia, es importante mencionar la importancia de la figura de Charles Dickens como un hombre que aplicaba en sus relatos literarios muchos procedimientos cinematográficos. Sus historias fueron observadas desde una interesante perspectiva fílmica por cineastas como David W. Griffith y Sergei Eisenstein.

Sus similitudes con el relato cinematográfico abarcan tanto a sus temáticas –el gusto por la vida provinciana, el respeto por la tradición y la gran metrópoli, la implementación de testimonios de la febril y dinámica vida urbana– como a sus técnicas: el uso de detalles muy concretos y la amplia descripción de la función de los personajes. (Faro Forteza, Agustín, Películas de libros).

Quizá, esta lectura cinematográfica que distintos autores encontraron en la obra de Dickens, contribuyó a que sus historias se recrearan tanto en la televisión como en el séptimo arte en numerosas ocasiones.

Imagen tomada de: blog.anayainfantilyjuvenil.es

Artes Involucradas:

Novela: Charles Dickens.

Película: Alfonso Cuarón.

Adaptaciones al cine:

-En 1917 dirigida por Robert G. Vignola y Paul West.

-En 1934 dirigida por Stuart Walker.

-En 1946 dirigida por el aclamado David Lean.

Deja que el deseo sea tu destino…

La película del cineasta mexicano Alfonso Cuarón –la adaptación más reciente de esta gran obra maestra– narra la historia de Finnegan Bell, un niño huérfano de clase baja criado por Maggie, su hermana mayor y Joe, su pareja, en Florida. Durante su infancia, Finn vive dos acontecimientos que marcarán su destino para siempre; el primero cuando ayuda a un prófugo misterioso a escapar de la justicia y el segundo cuando es llevado a Paradiso Perduto a jugar con la sobrina de Mrs. Dinsmoor, la bella y misteriosa Estella.

Finn crece enamorado de Estella, una niña que influida por el corazón roto de su tía, se vuelve fría e incapaz de amar verdaderamente. Cuando el héroe de esta historia se hace mayor, la ayuda de un desconocido benefactor lo lleva a Nueva York a probarse como artista; el protagonista se introduce en un viaje en el cual deberá encontrarse consigo mismo a partir de la búsqueda, no solamente del amor de su vida, sino también de su propia libertad. 

En esta versión cinematográfica de Grandes Esperanzas, el héroe es transportado a una época actual. El amor, la admiración y el deslumbramiento que siente por Estella, en la obra de Dickens, se convierten en la película en un amor moderno que rescata especialmente una parte sexual de pasión y deseo. Llegar a ser merecido por Estella es la mayor de las esperanzas del protagonista y, por lo tanto, la motivación de cada uno de sus actos.

De este modo, el cineasta mexicano rescata de la novela la parte amorosa de la trama, más que ninguna otra. Considerando la infinidad de temas que abarca esta historia en su versión original, él opta por centrarse en la esperanza a partir del amor.

A diferencia de la novela, la historia de Cuarón se ubica principalmente en la ciudad de Nueva York, mientras que la trama de Dickens ocurre a mediados del siglo XIX en Inglaterra y especialmente en Londres.

En cuanto a la crítica que recibió esta novedosa interpretación de la obra dickensiana, las opiniones opuestas, tanto a favor como en contra del trabajo del cineasta no se hicieron esperar. Es curioso saber que el mismo director tomó el proyecto con desidia y confesó que el guion nunca estuvo totalmente terminado, hecho que se señala en varias fuentes y entrevistas pero que no dejó que la película careciera de emociones que llevarán a sus receptores a identificarse con ella y a aprender a apreciarla.

Es destacable en esta historia que la figura protagónica, en la persona de Finn, es quien narra su propia vida. Ésta es una característica importante que también está presente en la obra literaria puesto que la novela se encuentra narrada por Pip. De este modo permanece la mirada subjetiva que, de forma paradójica, en el cine se vuelve mucho más cercana al espectador.

La historia contemporánea que Finn relata, explica un proceso cuyo fin es el amor y su medio es la esperanza. La decisión de modernizarla me parece un acierto para esta adaptación pues es otro elemento que contribuye a crear mayor empatía con la audiencia. La historia se vuelve más cercana y a la vez sigue siendo intemporal; como resultado tenemos a una pareja que ejemplifica el amor platónico de una manera actual.

Entre las escenas más destacables y que tienen una presencia importante tanto en la versión literaria como en esta adaptación, se encuentra aquella de “el corazón roto” que se da entre Finn y Mrs. Dinsmoor. Resulta muy simbólica para esta historia, pues pone en evidencia la semejanza entre el protagonista y la antagonista.

En cuanto a las características formales del film, es muy interesante la presencia del color verde en esta película (y en la obra de Cuarón en general) como elemento simbólico. El color adquiere un significado propio en esta historia al estar siempre relacionado a la figura de Estella, al Paradiso Perduto y a Mrs. Dinsmoor, así como también al otro mundo artificial representado en la ciudad de Nueva York.

Estas figuras mágicas, envueltas por las grandes esperanzas de Finn, son las que permanecen durante toda la trama regidas bajo tonalidades verdosas, siempre con mucha intensidad. Por lo mismo, resulta muy evidente al término de la película que el color cambia del verde al blanco en el personaje de Estella, al mismo tiempo que la visión del mar se abre de nuevo ante el espectador y la luz del día puede entrar en los cuartos de la mansión destruida de Mrs. Dinsmoor. La esperanza, al final, se vuelve promesa y realidad.

La añoranza por la vida de los ricos comienza para Finn cuando pinta por primera vez a Estella. Sus más grandes esperanzas son: pintar como un rico, la libertad y el amor por ella. Todas son sólo ilusiones que en un principio son inalcanzables. Es por ello que Finn emprende un viaje para hacerse merecedor de Estella pero se deja atrapar por el mismo espejismo en el que ella está atrapada.

El gran acierto del director en esta creación no fue sólo haber tenido en mente la ya conocida historia de amor entre Pip y Estella (los personajes dickensianos), sino también haber resaltado la importancia de transmitir el ambiente de una clase social actual que puede sucumbir bajo los influjos de los “paraísos perdidos” y de las disparidades entre ricos y pobres.

Para Finn todo tiene sentido a partir de Estella, ella es la única persona con la que el protagonista logra ser él mismo. Lo interesante es que estos enamorados sólo podrán estar juntos cuando ambos transiten su propio viaje interior. El sentimiento final que nos deja esta historia es que la salvación, como consecuencia de una transformación, sólo depende de uno mismo.

Ficha técnica

Año:1998

Director: Alfonso Cuarón Orozco.

Guión: Mitch Glazer.

Actores principales: Ethan Hawke (Finnegan Bell), Gwyneth Paltrow (Estella), Hank Azaria (Walter Plane), Chris Cooper (Joe), Anne Bancroft (Mrs. Dinsmoor), Robert De Niro (Reo prófugo/Arthur Lustig).

Producción: Art Linson y John Linson.

Música: Patrick Doyle.

Fotografía: Emmanuel Lubezki.

Trailer

Historias Adaptadas = Dèjá Vu


La sección fuerte de este blog!!, aquí encontrarás aquellas críticas, noticias, reseñas e ideas sobre todo lo que se adapta en el arte, que se inspira de éste para producir obras nuevas e infinitas. ¿Qué sería de las grandes historias si no estuvieran sujetas a una constante mirada, diálogo y eterno retorno hacia ellas?

El Cisne Negro, (2010)


Artes involucradas:

Película: Darren Aronofsky.

Música: Piotr I. Tchaikovsky.

Libreto: Vladimir Begichev y Vassily Geltzer.

Coreografía: Marius Petipa, Lev Ivanov y Julius Reisinger.

Literatura: Textos mitológicos de leyendas germánicas y escandinavas con personajes como Sigfrido y Odette.

Dos grandes bailarines: Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, juntos en El lago de los cisnes.

Qué mejor forma de empezar a analizar la fusión de historias a través de distintos medios artísticos que hacerlo con una de las más grandes películas del año pasado. The Black Swan se constituye formalmente a partir de tres bellas artes inspiradoras: música, danza y literatura. El director de esta versión cinematográfica de El lago de los cisnes, impronta además su propio estilo particular y recrea, con la historia de la protagonista Nina Sayers, una nueva obra de arte.

La muerte como la cima de la perfección:

La noche es el momento mágico en el que Odette vuelve a su vida humana después de estar encerrada en el cuerpo de un cisne durante el día. Así Nina, protagonista de la más inquietante puesta en escena de El lago de los cisnes, es una brillante bailarina que, encierra en su interior el oscuro secreto que implica la perfección.

 Una mujer atrapada en sí misma, que sólo ha jugado hasta entonces el papel de su lado más humano, pero que ha dejado suprimida la otra parte que también la constituye, su mirada más animal. Al verse confrontada finalmente con la única oportunidad de liberar al ser alado que también lleva dentro, la protagonista enfrenta a sus dos opuestos hasta fusionarlos en una redención simbolizada en su propia muerte. La actriz nos conduce por una lucha interminable que acontece entre el bien y el mal, la luz y la obscuridad, la inocencia y la perversidad, como dos caras de una misma moneda, y que se enfrentan dentro de una sola persona en su afirmación como artista y como mujer.

 Sin embargo, Nina no se prepara durante toda la trama para ser prima ballerina de una trágica leyenda de amor. Su crecimiento la supera convirtiéndola en cisne, se transforma y muere como él. Del mismo modo, la actuación de Natalie Portman es más que una interpretación, ella al igual que Nina, es el personaje. La actriz, la protagonista y el cisne son una sola lucha hacia la libertad de la verdadera perfección, pero ¿puede ésta, la mejor de las cualidades, estar realmente presente en el hombre?

El ballet en su configuración como expresión artística ha exigido desde sus inicios la perfección absoluta. Los bailarines en un escenario encadenan en la contención de cada movimiento la cadencia, la práctica, la técnica y al mismo tiempo la soltura, la pasión y la liberación. Es así que la máxima perfección existe, sin embargo, ésta ocurre sólo si hablamos de arte, viendo a la obra como un todo, cuando cada una de sus partes en armonía con las demás proyecta este significado infinitamente; sólo existe cuando se le puede inmortalizar y sus repeticiones son meras representaciones de la única creación.

Quizá por ello Darren Aronofsky sitúa esta película en la vida de una bailarina, que sin embargo, no sólo dentro sino también fuera del escenario, intenta aprehender la perfección y volverla característica de su propia naturaleza. Es entonces cuando lo que en arte es perfección, en la vida sólo puede culminar en muerte y destrucción.

La fabulosa actuación de la ganadora al Óscar, exalta en el que la aprecia tal cantidad de intensas emociones porque su vida y su trabajo, que son ya espléndidos, le exigen definir qué es a lo que debe aspirar a continuación ¿a lo sobrehumano, es decir, a la perfección absoluta? O a lo humano, que implica la vida, que posibilita el crecimiento y el mejoramiento hacia lo perfectible. Así Nina elige el camino de la muerte física, pero el de la eternidad al volverse obra de arte.

Ficha técnica

Año: 2010

Director: Darren Aronofsky

Escritores: Mark Heyman, Andres Heinz, John McLaughlin.

Actores principales: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder.

Producción: Scott Franklin, Mike Medavoy, Arnold Messer, Brian Oliver.

Música: Clint Mansell.

Fotografía: Matthew Libatique.

Trailer: