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200 años de Grandes Esperanzas


Aprovecho en esta ocasión la celebración del bicentenario del nacimiento de Charles Dickens para escribir sobre una de las novelas que más se han llevado a la pantalla grande: Grandes Esperanzas.

La obra de la narrativa literaria inglesa data del año 1860. Su autor, considerado como uno de los clásicos de la literatura universal, se caracterizó por el relato de historias en un tono de crítica social y en contra de la alienación en un mundo que divide la vida de los hombres en dos: la parte laboral y la parte privada. Las personas, actuando en cada una de ellas de forma opuesta y sólo a conveniencia, ocultan al mundo exterior su verdadera interioridad.

Imagen tomada de: ebooks.adelaide.edu.au

Nuestro autor homenajeado supo distinguir en esa época a las personas que lograban preservar su integridad de aquellas que se dejaban despojar de su naturaleza humana volviéndose parte de la burocracia judicial, o bien, alienados en la sociedad y el trabajo. Por ello en sus obras sobresalen estos dos tipos de personajes.

En Grandes Esperanzas, el protagonista Pip, es llevado por esta corriente de sueños, maleados por unas ambiciosas esperanzas que al final lo llevan únicamente a una serie de paraísos artificiales.

Para analizar las adaptaciones de esta historia, es importante mencionar la importancia de la figura de Charles Dickens como un hombre que aplicaba en sus relatos literarios muchos procedimientos cinematográficos. Sus historias fueron observadas desde una interesante perspectiva fílmica por cineastas como David W. Griffith y Sergei Eisenstein.

Sus similitudes con el relato cinematográfico abarcan tanto a sus temáticas –el gusto por la vida provinciana, el respeto por la tradición y la gran metrópoli, la implementación de testimonios de la febril y dinámica vida urbana– como a sus técnicas: el uso de detalles muy concretos y la amplia descripción de la función de los personajes. (Faro Forteza, Agustín, Películas de libros).

Quizá, esta lectura cinematográfica que distintos autores encontraron en la obra de Dickens, contribuyó a que sus historias se recrearan tanto en la televisión como en el séptimo arte en numerosas ocasiones.

Imagen tomada de: blog.anayainfantilyjuvenil.es

Artes Involucradas:

Novela: Charles Dickens.

Película: Alfonso Cuarón.

Adaptaciones al cine:

-En 1917 dirigida por Robert G. Vignola y Paul West.

-En 1934 dirigida por Stuart Walker.

-En 1946 dirigida por el aclamado David Lean.

Deja que el deseo sea tu destino…

La película del cineasta mexicano Alfonso Cuarón –la adaptación más reciente de esta gran obra maestra– narra la historia de Finnegan Bell, un niño huérfano de clase baja criado por Maggie, su hermana mayor y Joe, su pareja, en Florida. Durante su infancia, Finn vive dos acontecimientos que marcarán su destino para siempre; el primero cuando ayuda a un prófugo misterioso a escapar de la justicia y el segundo cuando es llevado a Paradiso Perduto a jugar con la sobrina de Mrs. Dinsmoor, la bella y misteriosa Estella.

Finn crece enamorado de Estella, una niña que influida por el corazón roto de su tía, se vuelve fría e incapaz de amar verdaderamente. Cuando el héroe de esta historia se hace mayor, la ayuda de un desconocido benefactor lo lleva a Nueva York a probarse como artista; el protagonista se introduce en un viaje en el cual deberá encontrarse consigo mismo a partir de la búsqueda, no solamente del amor de su vida, sino también de su propia libertad. 

En esta versión cinematográfica de Grandes Esperanzas, el héroe es transportado a una época actual. El amor, la admiración y el deslumbramiento que siente por Estella, en la obra de Dickens, se convierten en la película en un amor moderno que rescata especialmente una parte sexual de pasión y deseo. Llegar a ser merecido por Estella es la mayor de las esperanzas del protagonista y, por lo tanto, la motivación de cada uno de sus actos.

De este modo, el cineasta mexicano rescata de la novela la parte amorosa de la trama, más que ninguna otra. Considerando la infinidad de temas que abarca esta historia en su versión original, él opta por centrarse en la esperanza a partir del amor.

A diferencia de la novela, la historia de Cuarón se ubica principalmente en la ciudad de Nueva York, mientras que la trama de Dickens ocurre a mediados del siglo XIX en Inglaterra y especialmente en Londres.

En cuanto a la crítica que recibió esta novedosa interpretación de la obra dickensiana, las opiniones opuestas, tanto a favor como en contra del trabajo del cineasta no se hicieron esperar. Es curioso saber que el mismo director tomó el proyecto con desidia y confesó que el guion nunca estuvo totalmente terminado, hecho que se señala en varias fuentes y entrevistas pero que no dejó que la película careciera de emociones que llevarán a sus receptores a identificarse con ella y a aprender a apreciarla.

Es destacable en esta historia que la figura protagónica, en la persona de Finn, es quien narra su propia vida. Ésta es una característica importante que también está presente en la obra literaria puesto que la novela se encuentra narrada por Pip. De este modo permanece la mirada subjetiva que, de forma paradójica, en el cine se vuelve mucho más cercana al espectador.

La historia contemporánea que Finn relata, explica un proceso cuyo fin es el amor y su medio es la esperanza. La decisión de modernizarla me parece un acierto para esta adaptación pues es otro elemento que contribuye a crear mayor empatía con la audiencia. La historia se vuelve más cercana y a la vez sigue siendo intemporal; como resultado tenemos a una pareja que ejemplifica el amor platónico de una manera actual.

Entre las escenas más destacables y que tienen una presencia importante tanto en la versión literaria como en esta adaptación, se encuentra aquella de “el corazón roto” que se da entre Finn y Mrs. Dinsmoor. Resulta muy simbólica para esta historia, pues pone en evidencia la semejanza entre el protagonista y la antagonista.

En cuanto a las características formales del film, es muy interesante la presencia del color verde en esta película (y en la obra de Cuarón en general) como elemento simbólico. El color adquiere un significado propio en esta historia al estar siempre relacionado a la figura de Estella, al Paradiso Perduto y a Mrs. Dinsmoor, así como también al otro mundo artificial representado en la ciudad de Nueva York.

Estas figuras mágicas, envueltas por las grandes esperanzas de Finn, son las que permanecen durante toda la trama regidas bajo tonalidades verdosas, siempre con mucha intensidad. Por lo mismo, resulta muy evidente al término de la película que el color cambia del verde al blanco en el personaje de Estella, al mismo tiempo que la visión del mar se abre de nuevo ante el espectador y la luz del día puede entrar en los cuartos de la mansión destruida de Mrs. Dinsmoor. La esperanza, al final, se vuelve promesa y realidad.

La añoranza por la vida de los ricos comienza para Finn cuando pinta por primera vez a Estella. Sus más grandes esperanzas son: pintar como un rico, la libertad y el amor por ella. Todas son sólo ilusiones que en un principio son inalcanzables. Es por ello que Finn emprende un viaje para hacerse merecedor de Estella pero se deja atrapar por el mismo espejismo en el que ella está atrapada.

El gran acierto del director en esta creación no fue sólo haber tenido en mente la ya conocida historia de amor entre Pip y Estella (los personajes dickensianos), sino también haber resaltado la importancia de transmitir el ambiente de una clase social actual que puede sucumbir bajo los influjos de los “paraísos perdidos” y de las disparidades entre ricos y pobres.

Para Finn todo tiene sentido a partir de Estella, ella es la única persona con la que el protagonista logra ser él mismo. Lo interesante es que estos enamorados sólo podrán estar juntos cuando ambos transiten su propio viaje interior. El sentimiento final que nos deja esta historia es que la salvación, como consecuencia de una transformación, sólo depende de uno mismo.

Ficha técnica

Año:1998

Director: Alfonso Cuarón Orozco.

Guión: Mitch Glazer.

Actores principales: Ethan Hawke (Finnegan Bell), Gwyneth Paltrow (Estella), Hank Azaria (Walter Plane), Chris Cooper (Joe), Anne Bancroft (Mrs. Dinsmoor), Robert De Niro (Reo prófugo/Arthur Lustig).

Producción: Art Linson y John Linson.

Música: Patrick Doyle.

Fotografía: Emmanuel Lubezki.

Trailer

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